Alguna vez tu hombre ha estado a cargo de todas las tareas del hogar?
La llegada de mi Hija Manuella ha hecho que se implemente un nuevo “régimen” en mi hogar, mi esposo se ha tenido que encargar de todas las tareas de la casa y de mis otras dos hijas, Sophia e Isabella, y aunque no lo hace con frecuencia, estoy orgullosa que se ha desenvuelto con gran facilidad.
Para ser sincera yo al principio temía por la salud y bienestar de todos en el hogar, porque no me imaginaba a John encargado de todas las tareas de la casa, lavar, cocinar, arreglar el apartamento, bañar a mis hijas, aplicarles crema en el cuerpo, vestirlas, etc.. no es que nunca lo haga, simplemente siempre nos repartimos tareas y él me colabora con algunas cosas pero nunca le había tocado hacerlo todo!
Sin embargo me ha impresionado en absoluto. Nos prepara comidas deliciosas y mucho mas rápido de lo que yo lo hacia, baña y viste a las niñas, lava la loza, la ropa, hace el mercado, trabaja y hasta saca tiempo para llevarlas a la piscina o a cualquier otra actividad que a las niñas les encanta.
Para mi no es fácil ver a mi esposo con todas estas tareas, y aunque yo lo he llamado un nuevo “régimen”, mis hijas y yo disfrutamos mucho de todo lo que hace, es más, tengo que aceptar que les ha ayudado a tomar pequeñas responsabilidades que conmigo ellas pasaban por alto, como por ejemplo, el levantarse de la mesa sin terminar de comer o el dejar los juguetes en el piso por mucho tiempo y no recogerlos.
Se que él ha tratado de asumir su nueva tarea con responsabilidad, pero también se ve exhausto, y se que anhela la hora de que yo me recupere y tome de nuevo mi rol de mamá. También se, y es lo más interesante para mi, que después de esta fuerte periodo de “regimen”, John va a valorar aún más el trabajo que tengo día a día en la casa.
Muchas veces nosotras ayudamos a que nuestros esposos nos sobrecarguen de tareas en el hogar, pensando que no podrán hacerlas de la “mejor forma” o como nosotras regularmente lo hacemos, pero si los dejamos solos nos podremos dar cuenta que no somos tan indispensables como lo pensábamos, y que ellos son tan capaces de dirigir el hogar tan o mejor que nosotras.











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